RAPELANDO CON SEGURIDAD

por Miguel Florian Kvarta
florian@gram.com.ar


   Por más que se muestre al rapel como una diversión ó actividad deportiva en sí misma, los montañistas sabemos que esta maniobra esta muy lejos de ser una diversión. Basta con ver cuantos excelentes montañistas han perdido la vida en medio de un rapel.
   En lo posible hay que evitar ó minimizar los rapeles, si para evitar un rapel hay que caminar una hora en pédulas, es mucho mejor esto último. Muchas veces se rapela por comodidad, diversión, sin verdadera necesidad, esto debe evitarse siempre.   El rapél es una maniobra que puede encerrar muchas sorpresas desagradables.

Hay que rapelar sólo cuando sea totalmente necesario.

   Los rapeles se realizan generalmente despues de un largo dia de escalada, momento en que estamos cansados, deshidratados, ansiosos, además generalmente la noche nos viene apurando ó ya estamos bien entrados de lleno en la noche, puede hacer mucho frío, y si además sopla viento estamos frente a un potencial problema.    El atascamiento al retirar las cuerdas ocurre muy a menudo en terreno alpino, sobretodo cuando hay viento ó cuando se trata de un terreno con bloques. Cuando se atascan las cuerdas al tratar de retirarlas puede ser necesario escalar nuevamente los largos más difíciles en condiciones psicofísicas desastrosas.

   Seamos conscientes que es muy común que se den simultaneamente todos los factores anteriores, sobre todo en escalada alpina.

   El rapel induce a confiar totalmente nuestras vidas a un único elemento, a una única chapa, clavo o mosqueton de seguro. Si alguno de estos elementos fallara no hay segunda oportunidad, por eso se trata de duplicar la seguridad siempre que sea posible.

   Informarnos sobre las diferencias de confiabilidad entre un párabolt, una broca, un spit, y los diferentes tipos de clavos puede ser muy importante.

   Durante el rapel, la seguridad no depende de nuestra destreza en la escalada, sino de muy pocos elementos a los que confiamos nuestra vida.
   Hay un principio básico; al menos deben ser dos los anclajes para armar un rapel, asi nos encontremos con una chapa siempre debemos buscar la manera de colocar un anclaje adicional.
   En muchas vías clásicas en zonas como Patagonia, suelen encontrarse los rapeles armados con mosquetones, esto acelera notablemente el armado de los rapeles, además los cordines suelen durar mucho tiempo ya que no son quemados al retirar la cuerda.

   Por más que nos hayan hablado de tal ó cual rapel, que nos hayan dicho que: "no hace falta nada, esta todo armado, ó que es una pavada, son unos rapelcitos", siempre hay que esperar lo peor, mucha gente no puede evitar hablar de lo que no sabe, o repiten cosas que les contaron. Hay que ir bien preparados y analizar los rapeles con nuestro compañero, muchas veces se ven anclajes que usaron muchos otros antes y realmente meten miedo. Llevar bastante cordín y algún que otro clavo en vías de montaña, nunca esta demás.

Adoptar una actitud respetuosa con los rapeles tratando de evitarlos todo lo posible. Si se puede bajar caminando, ó disminuir el número de estos, es mucho mejor
Como mínimo debe haber dos anclajes de rapel, preferentemente ecualizados. Tener en cuenta que la tensión que afecta los anclajes puede ser varias veces el peso del escalador.
Reemplazar siempre los cordines encontrados por cordín de por lo menos 8mm (a menudo esto puede hacerse durante el ascenso). No rapelar de una única chapa por más que tenga un parabolt
Si hay viento fuerte ó si el terreno es muy trabado, en vez de arrojar la cuerda, se puede realizar una maniobra especial de descuelgue del primero, ó llevar la cuerda preparada en una bolsa (se debe practicar previamente). También existe un sistema de bandoleras a ambos lados.
Si se unen cuerdas, usar el ocho doble plano y cuerdas de diámetro similar. Se siguen viendo el uso de otros nudos como el ocho por chicote, ó la gaza por chicote para unir cuerdas, estos nudos se deshacen en ciertas condiciones.
Anudar cada extremo de la soga separadamente y a no menos de un metro del extremo. Los nudos del final suelen deshacerse facilmente por la torsión que produce el dispositivo de descenso.
Usar prusik (diam. no menor a 6mm) ó algún medio de respaldo del ocho y el mosquetón de seguro. Probar si el prusik frena realmente, a veces en condiciones de hielo ó humedad un prusik que unos rapeles más arriba frenaba bien, ya no lo hace.
Usar casco y guantes, esto sobre todo en alta montaña. La cuerdas muchas veces arrojan grandes piedras sobre nosotros mismos
Controlar hebillas del arnés y cierre de los mosquetones de seguro
Rapelar con suavidad tratando de no generar tensiones innecesarias sobre los anclajes
No rapelar por lugares desconocidos.
Se debe estar familiarizado perfectamente con el uso del dispositivo que utilicemos para rapelar. Muchos dispositivos son muy rápidos con cuerdas finas. Conocer alguna manera de reemplazar facilmente el dispositivo que estemos usando por si lo perdemos.
El último que rapela debe usar algún sistema de separación de las cuerdas para evitar su trenzado.
Una vez el primero que rapela llega a la próxima instalación de rapel, debe probar tirando de la cuerda correspondiente para ver si es factible recuperar las cuerdas. Si no es así puede deberse a que la cuerda roce demasiado al salir de la primera instalación de rapel. Puede dejarse un mosquetón para disminuir el roce significativamente. Muchas veces moviendo un poco el nudo de unión hacia abajo se soluciona el problema.
Poner atención de que cuerda debe tirarse. Facilmente se olvida cual era el color.
Si se atascan las cuerdas, ATENCION. Si la cuerda vino bastante no podemos fiarnos totalmente del cordín que hallamos dejado, este bien pudo haberse quemado seriamente. Nunca jumarear por una cuerda de la que no conocemos la situación de su otro extremo ó el estado del anclaje superior. Ojo que los prusik pueden no frenar y cortarse en un instante. Lo mejor es equipar nuevamente el largo con la cuerda de que dispongamos.
En terreno trabado, no saltearse instalaciones de rapel por más cerca que estén una de otra.
No tirar como bestias, ni armar un polipasto para traer como sea la cuerda. En el mejor de los casos podemos cortarla en un filo ó lograr que un televisor de 29" se nos venga encima.
Si se rapela de estacas, deadman, piquetas, setas de hielo, etc, hay que conocer muy bien el funcionamiento de estos anclajes para que no se salgan. El estado de la nieve incluso en substratos inferiores es muy importante y se necesita mucha experiencia.
florian@gram.com.ar
Una práctica común al rapelar de instalaciones dudosas es la siguiente:
   Se arma el primer rapel y se lo refuerza con algún friend ó stopper indudable, dejándolo justo para que actuen sólo los seguros del rapel original. Rapela siempre el más pesado de la cordada, con la mochila y equipo para armar el siguiente rapel. De esta manera el que se ha quedado ve si los anclajes trabajan bien, y en caso de que alguno falle pasa a actuar el seguro de respaldo. Cuando el primero llega al siguiente rapel se autoasegura y coloca un refuerzo, las puntas de la soga no las deja libres, sino que se las une con un ocho atándolas a los anclajes de rapel. De esta manera si al rapelar el segundo, salta el rapel, hay posibilidades de que logre sobrevivir (mínimas pero posibilidades al fin).