LA PIRCA REDONDA
Al sur de
la puna Catamarqueña, algunas decenas de kilómetros al noreste de la
Laguna Aparejos se levanta un grupo de volcanes que separan dos vertientes
de aguas alineadas en dirección aproximada noreste -suroeste, el valle que
desagua en el Río Cazadero al norte y los valles de la laguna amarga y aparejos-las tunas al sur. Esta serie de
conos poco erosionados, amarillentos, probablemente de roca andesitita
"reciente", tienen casi todos antecumbres
o cumbres secundarias y una altura de entre 5000 y 5300 mts.
Toda la zona se
caracteriza por formas bien "llenas", la erosión ha hecho un trabajo
mediocre, mayormente lo que ha conseguido - a través del frío y el calor
- es desmenuzar las rocas volcánicas pero ha faltado el transporte del
material, acá ha habido pocos glaciares y las lluvias parecen bastante
ausentes. Se me ocurre que, con tanto cascote suelto, si por algún
fenómeno climático alguna vez lloviera en la misma forma que acá en
el Sur de Santa Fe en otoño del 2007 (500 mm en
tres días), la zona quedaría de golpe irreconocible.-

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Pirca Redonda desde el Nilos. Por la manchita de nieve paso nuestro
ascenso
En el 2007 con
Adrián habíamos subido uno de esos volcanes, el “Inca del Mar”, bautizado
así por un grupo Marplatense que había
subido años atrás encontrando leña en la cumbre. (Ver http://www.gram.com.ar/catamarca/ojos/ojos.html )
Este año, el
glorioso 2008, estabamos otra vez en las ruinas de la
mina Aparejos, siempre en la misma actividad, "aclimatar".
Siempre uno
puede tomar dos caminos, repetir o pensar. Era muy fácil para nosotros
volver a subir a la recontrasubida elevación que
esta detrás de las ruinas, el Cerro de los Aparejos. El universo hubiera estado
conforme con eso. Pero el zorro pierde el pelo y no las mañas. Forzando
algunas resistencias encauzamos la energía otra vez hacia
ese grupo de conos distantes unos 20 kmts. a vuelo de pajaro.
Esta vez
apuntamos al que parece el mas alto del grupo que en la vista de los
Aparejos sobresale a la izquierda y atrás del Inca del Mar.

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Ruinas de la Mina Aparejos,
atrás salar Aparejos. En el horizonte de derecha a izquierda, primero Inca
del Mar, enseguida y mas atrás Pirca Redonda,
luego
"Sierra Pintada", en el centro de la foto los Nacimientos,
terminando con el Filo Negro.
Apenas
terminado uno de esos livianos almuerzos que prepara Juan Pablo (tal vez
fueran chorizos con cerveza al disco...) encaminamos la camioneta al este del
abra del campo negro y enseguida, traspasado un manso colladito entramos a
un amable valle de un río de márgenes aterrazadas
que, las pocas veces que puede, termina en el salar de los Aparejos, ya
que normalmente el agua se pierde infiltrada entre los cascotes y la arena.
El lugar esta protegido del viento y tiene - para lo que es la zona - buena
vegetación, incluso bastante leña.
Vamos dejando al
costado de la huella varios grupos de rocas amontonadas por quien sabe que
humanos y cuando ya no es posible seguir encima de las terrazas, por una
pequeña cañada lateral bajamos al lecho del río que seguimos hasta que termina
perdido entre dunas de arena.
Someramente la
historia de este río parece ser esta: En otros climas y tiempos, disponiendo de
mucha mas agua, este curso de agua fue capaz de arrastrar y
depositar bastante material, corría entonces por lo que hoy es la altura
de las terrazas. Después, con un clima mas seco, el río remanente se devoro sus
propios depósitos (pareciera que mas de una vez) y excavo nuevos cauces
hasta llegar al actual, en ciertos lugares bastante hondo.
Kilómetros mas
adelante, cuando el Volcán Inca del Mar va quedando al sur, no hay mas camino
que subir hacia las áridas pendientes cumbreras de un cerro que pasamos
inmediatamente al norte. Por un paisaje
totalmente árido pero manso, arribamos a un abra al pie del volcán que
hemos elegido.
Sorpresa
! Alguien, hace mucho
tiempo, ha estado en este lugar: hay una pirca de piedras que forma un circulo rodeando una gran roca filosa. Esto es antiguo: Todo
el conjunto esta ya casi sepultado por los movimientos de material que proviene
de ambos márgenes del portezuelo.
Del otro lado
del collado, al noreste, se observa el valle que desagua por el Río Cazadero.
De nuestro lado el valle de las Lagunas Aparejos y Las Tunas. En el centro de
la pirca redonda el filo de la gran piedra groseramente, se alinea con ambos
valles.
Calculamos que
en pocas horas llegaremos a la cumbre de nuestro cerro, pero ya es tarde así
que regresaremos al día siguiente. Mientras regresamos, paro la camioneta de
golpe. Porque no aprovechamos que estamos tan alto y subimos ahi ???
Con las ultimas luces nos encaramamos en un
promontorio volcánico de casi 4.900 mts. Mientras levantamos una pirca el sol
se esconde. Bautizamos la elevación como Nilos,
porque ni los incas lo subieron.
Al día siguiente
estamos otra vez al pie de nuestro volcán, que ya tiene el nombre que
Juan Pablo ha elegido, "Pirca Redonda". Por un canal de piedra
y penitentes helados subimos 300 o 400 mts. y arribamos
a un amplio hombro, probablemente un cráter. Contra lo que parecía es fácil
subir, las rocas, angulosas y poco rodadas, están a veces cementadas con hielo.
Casi todo es una caminata con bastones en las manos. El clima es demasiado
benigno, estamos vestidos casi de calle, apenas con unos guantes.
En una hora mas estamos en la cumbre, a unos 5.300 mts. sin hallar rastros arqueológicos o recientes. Bautizamos el
cerro como Pirca Redonda, de unos 5.300 mts.
(NOTA: En la carta del I.G.M. 1:250.000 hay
una mención a "Cerros Lagunas Frías" con varias elevaciones superiores
a los cinco mil metros que podrían coincidir con estos volcanes.)

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Durante el ascenso vista nornoreste-sursuroeste. En el centro el Vn.
Inca del Mar. A la derecha, sobre la cabeza del muchacho bien vestido el salar
de los Aparejos.

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Nuestras habituales marcas
de cumbre. No es tan fácil acomodar piedras y nosotros siempre estamos
apurados, con frío y demasiadas ideas en la cabeza.
Una semana después nos
encontrábamos asomados atrás de la foto, bien atrás, donde se ve el Ojos del
Salado y su primera antecumbre
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La pirca redonda en el abra
En un libro dice
algo así como que las montañas son masas de nieve y roca que solamente cobran
vida cuando los humanos escriben encima de ellas sus pequeñas historias. Yo
creo que, además, el tiempo en las montañas corre en forma diferente, digamos
que a "saltos". Se me ocurre que el reloj se mueve solamente cuando
un humano anda, mira, huele, siente frío, mueve una piedra, ve como una nube de
arena se esfuma en el cielo. Después el reloj se detiene.
Miren la foto de
la pirca redonda.
Hace
centenares de años un hombre agrego una ultima piedra a la pirca redonda, hizo
su oración, empezó a caminar y dio una
mirada a la piedra central que se recortaba contra el valle que abandonaba.
Termina de girar la cabeza para alejarse cuando ya se escucha el motor de
nuestra camioneta. Creo que si nos hubiéramos apurado, si el se hubiera
retrasado, se hubiera producido el encuentro! Lo único
raro es que de repente las piedras se han derrumbado y desparramado, el
pedregullo casi las ha tapado.-
Ascenso
el 20 de Marzo del 2008, Juan Pablo Gustafsson, Guillermo Bianchi, Fernando
Arranz, Adrián Petrocelli y Glauco Muratti. Grupo Rosarino de Actividades de
Montaña (GRAM)