Espíritu de Montaña

Escrito por Miguel Florian Kvarta
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Espíritu de Montaña es un espacio nacido desde la pasión, desde este andar por las montañas y del descubrir que no se trata solo de subir montañas. Sino de percibir, sentir y compartir. Lo importante son las personas, no las montañas. Lo importante es lo que vivimos, lo que sentimos y lo que traemos para enriquecer nuestra vida. Querer subir montañas ó escalar una vía hermosa son actividades que no tiene mucho sentido por sí solas, lo que da el sentido a esa cumbre ó a esa vía de roca y hielo es lo que ese proceso nos regala cuando volvemos. Recién ahi y si prestamos mucha atención, entenderemos de que se trata verdaderamente todo esto, muy lentamente y en un proceso que demanda años comenzaremos a percibir esas sutilezas.

Entonces... el objetivo no es la cumbre, el objetivo es volver de la cumbre. La cumbre es solo el principio de todo, el fin esta abajo, en el pie de via.  

       Espíritu de montaña es un lugar de encuentro, un humilde refugio del alma, un rincón sin techo pero sincero, como el de la foto, un refugio al fin, donde charlar, donde compartir letras y percepciones, donde reirnos seguramente y matear un rato, contándonos historias, sueños, recuerdos, sintiendo el aspero frio en los pulmones, anhelando en silencio presencias y soñando con montañas. Solo eso.

 

   Lo apasionante del montañismo no es solamente el hecho de escalar ó subir montañas, sino fundamentalmente las intensas experiencias y profundas vivencias que adquirimos y que compartimos, con amigos, con compañeros ó con esa persona que no era ni amigo ni compañero, pero esta hoy unido a tu vida con una cuerda en una demencia de roca y hielo, sobreviviendo junto a vos. Y cuando ese vínculo físico y real ya no esté más, permanecerá una cuerda que no veremos pero estará uniendo vidas, silencios, vinculando tiempo y espacio, entrelazando sueños y recuerdos por siempre. Por siempre.

   Estos amigos de la foto, el Toto y el Cordobés...nunca supe como son sus verdaderos nombres, solo se sus apodos, solo compartí esa salida, compartimos ese momento en la foto, y varios días de montañas e incertidumbre, no los ví mas. Sin embargo esos pocos minutos bastaron para crear lazos que trascienden el tiempo. Si mañana los encuentro será como aquella vez cuando nos despedimos, abrazos de por medio, sabiendo que hablamos un mismo lenguaje universal.

    Los montañistas organizan sus propias salidas, asumen sus propios desafíos, confrontan sus miedos y debilidades, planificando objetivos y vivenciando esa pesada incertidumbre que solo ocurre en las noches, tal vez muchos meses antes de salir. Y lo más lindo, descubren los luminosos "sin límites" de los amaneceres, donde todo es posible, hasta lo inimaginado.

     No debemos perder nunca de vista que el objetivo es ser montañistas, y los montañistas no solo sueñan, sino que estudian, se entrenan y se capacitan. Los montañistas conocen sus límites y saben perfectamente que la montaña es salvaje. Y es en la montaña justamente donde la vida no es posible, donde todo muere y uno sobrevive pese a todo, porque sabe, por eso el cuidado, el conocimiento, la suerte y el sentido común estarán siempre presentes.

      Animate a soñar, animate a salir, animate a planificar, pero planifica vos, no dejes que otro lo haga por vos, animate a fracasar una y otra vez, pero salí vos, entendé vos, descubrí vos , aprendé vos, pero volvé, siempre volvé. Animate a ser un montañista, aunque parezca lejano; animate a mirar atrás de aquel filo, se explorador de aquella quebrada que por alguna razón te intriga, metete, descubrí, trepate al árbol, busca glaciares que ya no existen, conocé rincones olvidados y percibí las  heridas del hielo en la roca, imaginá glaciares cubriendolo todo, sentite pionero, abrazá esa clara sensación de ser uno con todo lo que te rodea. Unite a otros y otras, salgan, organicen, agiten.

No digas no puedo... nunca.