La cordada

Escrito por Miguel Florian Kvarta
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Como siempre se extrañan los compañeros de otras escaladas, los que te han enseñado mucho de lo que sos y los compañeros de inolvidables caminatas por la montaña. Aquellos de los que aprendiste lo que significa hacer montaña, escalada alpina y acarreos infames.   

  Aquella aguja de granito que sube cientos de abrumadores metros tiene un nombre y un espíritu único que se lo ha dado esa cordada que una vez la creyo posible y que anduvo dandolo todo por ahí, su figura me trae recuerdos de aquel amigo con el que comparti momentos intensos y una lucha para porder volver a la tierra. 

   Miro esos clavos medios torcidos que cuelgan del portamaterial que voy preparando y recuerdo a los compañeros con los que los metíamos a fondo haciendolos cantar intensamente. Cada golpe del martillo trae a mi cabeza una avalancha de recuerdos de montaña y eso me alegra mucho. El equipo gastado, mellado, heridas del metal llenas de recuerdos, las primeras pédulas, la mochila apaleada, descolorida, casi risueña , ya tienen una vida propia de recuerdos. 

   Cuando las cosas se ponen interesantes, de estos afilados montones de rocas no se sale por el hecho de querer salir nomás, ó de desear estar abajo, sino que se debe luchar mucho para lograrlo. Esto es un juego mental. Así sean 4 largos en un día de sol, a veces las cosas pasan de ser hermosas a una batalla por volver a pisar tierra. Y el único resguardo que logra tu mente en esos duros momentos son los ojos de tu amigo en el que confias ciegamente porque esta atado tanto a tu cintura como a tu alma. Y cuando la tenue luz de su linterna se desvanece en la fría noche en busca del proximo rapel, y vos estas solo colgado de un par de clavos, ansioso por sentir el "libre", ahí entendes lo que significa la cordada. Más abajo ya al pie de ese sueño interminable, te abrazas en la verdadera cumbre y casi se te arrancan las lágrimas de los ojos. Por esto uno vuelve, vuelve y vuelve, es montaña. 

   Hay puntos donde la mente de uno cede, ya no es posible seguir subiendo porque aunque el físico aún responda, la cabeza no da más, se agota, puede ser el vacío, la exposición, la incertidumbre, un paso delicado, miedo, tantas cosas. Ahí el compañero pasa adelante y resuelve felizmente las cosas. Eso es una cordada. 

   Siempre hay que saber escuchar, la duda del otro es la máxima certeza, en los ojos del compañero esta la solución. Solo hace falta una mirada para entenderlo todo y saber hasta donde se puede llegar. Dos vidas intensamente unidas, para llegar a lo mas alto, eso es una cordada.