Lunes, 11 Agosto 2014 00:48

Un sutil susurro de viento y libertad

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Oigo un leve silbido casi imperceptible, un viraje escarpado de roca, cielo y nubes pasa tras de mí. Con sus delicados dedos de plumas negras ancestrales acaricia viento y espíritu, cielo e inmensidad.

 

Compañero de cordada, cuando me haga falta tu fuerza allá abajo, en lo más profundo de las montañas, tu estarás ahí, apretando los dientes y dándole fuerza a mi fuerza, tenacidad a mi lucha, esperanza a mis sueños y vida a mi propia vida. Cuando el viento del ocaso sople helado e implacable, y el sol nos abandone en pos de las sombras, cuando bramen endemoniadas las velas de esta vida y la roca se vuelva bestia salvaje y el hielo sea su tenaz aliado, cuando haya que apretar para seguir viviendo, se que estarás ahí atento, confiando, tensando  con cuidado estas ínfimas cuerdas que nos unen y que hoy suben como torbellinos de colores, perdiéndose brillantes en lo mas alto de nuestra vida.

Ahí sabrás  lo que he estado buscando en las cumbres y en los valles, en los colores de la noche y en la nostalgia de los atardeceres, hoy más que nunca sabrás que yo mismo estaré buscándome. Encaramado al vacío, trepado al abismo, tratando de llegar más y más alto. Pero en verdad, sabrás  que no se trata de eso, escalar es sólo una buena metáfora, sabrás que todo esto es calar hondo en la vida misma, es bucear en las sombrías profundidades del alma, es aventurarse montado en este potro salvaje de roca y hielo a lo más profundo de los miedos, dudas e incertidumbre que podamos tener para rescatar ínfimos  tesoros y tal vez traerlos a la superficie de la vida cotidiana, mínimos contrastes, sutiles matices, cálidas luces, silbidos imperceptibles, delicadezas del viento, sensaciones de lucha, amargos sinsabores, duros reveses y maravillosas humildades.

Has bajado a lo más hondo de las montañas y crees estar en la cumbre. La cumbre es abajo, es pie de vía y abrazo. Es cuando miramos alrededor y con un dejo de solemnidad nos damos la mano, ahí es cuando vuelve la calma a este romántico campo de batalla de efímeras luchas..

Es que en lo más alto, recién allá, cuando miramos todo desde arriba, y se ve claro el horizonte, y adivinamos el océano, es cuando me abandona esa dulce melodía que me acompañó toda la jornada,  recién ahí cuando cae la tarde, recién ahí, alejado de todo y de todos, recién ahí vuelvo a ser yo mismo. Es cuando bajo la guardia por un instante y desaparece en nosotros esa faceta del guerrero, para volver a ser solo humanos. Y un abrazo de hermanos nos trae a la realidad, porque después de todo, esto es solo montaña. Si, es cierto…por un momento lo habíamos olvidado, es solo una montaña. Es un solo un pedazo de roca, hielo, frío e inmensidad, si… pero este abrazo, este abrazo es mucho más, condensa a todos esos amigos y hermanos de cordada y personas maravillosas que han pasado por la vida de un montañero, y otros que no han pasado, que ni siquiera conocí, pero yo sé que están ahí, junto a uno, viviendo esto, junto a nosotros, es un mensaje, es un sutil susurro de viento y libertad.

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