Martes, 24 Septiembre 2013 02:35

Jean Christophe Lafaille

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No se que será, no se que misterio haya en aquel lugarno se si es algo que está en la montaña ó hay algo tremendamente arraigado en mi alma. Para muchos estaremos locos. Es la más simple explicación.  Que linda locura,no? Podríamos estar horas y horas mirando sus lineas, sus filos, sus metros y metros de hilos de hielo, negras fisuras y blanco granito. Imaginando posibles rutas, muchas tal vez imposibles, pero igual nos vemos allí, finalmente solo oimos ese silencio ensordecedor.  

Prodríamos estar horas caminando solos, viviendo cada piedra, cada faldeo y cada paisaje, sintiéndonos solamente seres humanos primitivos. Parece poco pero es primordial, eso de sentirse primitivo.   Cuando no estamos viendo las montañas enfrente nuestro en vivo, las vemos en fotos, y cuando no, estamos pensando en ellas cada uno de los días de nuestras vidas. Hasta a veces nos despertamos soñando con aquella montaña,  con aquel amigo en aquel lejano lugar. Vamos al gimnasio, salimos a correr unas horas ó a trepar una palestra y estamos pensando en aquella ruta enorme de 1000m de locura, ó en aquella travesía de 200km de acarreos. La dimensión no es nada, no hay imposibles, solo hay que atreverse a soñar.

A veces la mirada se nos pierde en la nada y nos preguntan: ¿en que estabas pensando? Hasta una mínima ondulación del terreno ya despierta en nosotros esa curiosidad, ese misterio ancestral, no hace falta tratar con grandes montañas ni magníficas torres de granito, sólo con algo alto que haya que alcanzar.  En las montañas hay algo muy intenso, y no es posible explicar en palabras con exactitud que es.   Es un espacio en el que uno se siente vivo, donde existe la más absoluta libertad, en él no hay leyes del hombre, solo nosotros y la naturaleza. Uno puede encontrarse fácilmente con lugares donde no hay nadie en kilometros cuadrados, donde el tiempo parece no transcurrir, donde solo se vive en el más magnífico entorno natural, donde muchas veces pisamos lugares que ningún ser humano pisó y lugares donde han llegado muy pocas personas en el mundo.
Tampoco es una pasión que se pueda enseñar, uno la tiene y no sabe bien porqué. Allá no nos cuestionamos nada, solo estamos con nosotros mismos y la montaña.  Vivimos plenamente.

     Lamentablemente si uno tiene la extraña capacidad de desenvolverse a gusto y casi atléticamente en las montañas, esta terrible e inevitablemente expuesto a esa inmensa atracción que significan las vías extremas. Subir por rutas que parecen imposibles. No para demostrar nada a nadie, sino para aplacar ese hechizo que no nos deja nunca en paz, para vivir cada metro, y ser el único que lo creyo posible y se atrevió a intentarlo.  El resto somos meros mortales, ellos vuelvan ó no, siempre serán genios.  A aquellos que imaginan nuevas líneas, a aquellos que desafiaron lo imposible, a aquellos que soñaron al máximo.  

MFK 

(escrito a la memoria de Jean Christophe Lafaille hace ya varios años...- montañista francés desaparecido en el Makalu (8462) durante el ascenso en solitario invernal a una de sus paredes más difíciles)

 

Some letters from Jean Christophe:

"I find it fascinating that our planet still has areas where no modern technology can save you, where you are reduced to your most basic - and essential - self. This natural space creates demanding situations that can lead to suffering and death, but also generate a wild interior richness. Ultimately, there is no way of reconciling these contradictions. All I can do it try to live within their margins, in the narrow boundary between joy and horror. Everything on this earth is a balancing act."

¿Donde estas Jean Christophe? Pregunta: http://urriella.blogspot.com.ar/2007/02/jean-christophe-lafaille.html

En nuestros sueños y en cada uno de nosotros que amamos lo mismo. Ahi vivirás por siempre....

Porque como dice un amigo: "Esta vida no es para los cagones"

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