1983 - LOS COMIENZOS por Glauco Muratti

Probablemente muchos consideren a esto inútil, insignificante.
Es bueno conocer la historia de los escaladores de Bariloche, California o Chamonix. Pero también es necesario reconocer nuestra humilde historia. No se trata de una cuestión técnica ni de logros, se trata de nuestra IDENTIDAD. Como canta Orlando Veracruz en "Pilchas Gauchas".... muy bueno conocer lo ajeno si conozco lo de acá....

El GRAM fue creado en el invierno de 1983. Resultó de una unión de gente dispersa que ya escalaba desde antes (algunos desde niños como los Infante):

Por un lado Willy Schwert y Adrian Petrocelli que ya habían hecho algunas excursiones juntos, entre ellas una al Lanin. Willy era un organizador nato, un tipo que siempre nos hubiera hecho falta, que haría falta ahora. A Adrian lo conocen, impasible autor de frases célebres como "...en la medida de lo posible..."

Por otro lado el clan Martinez Infante: básicamente Julián y Andrés y menos José y Martita. De sus primos los Mucci el que aportaba fuerte era Ricardo, aunque los mellizos Marcelo y Federico aparecían cada tanto en su estilo. Damián Lavarello salia con ese grupo y en un comienzo también se arrimó. Eran los Martinez Infantes montañeros de nacimiento, talentos criados en la montaña, con olfato de indios que no se aprende en los manuales. Ellos ya habían subido el Lanin, el Tronador.

Finalmente Piquito Arranz, Leo Giancarelli y yo, que era residual del Centro Rosarino de Andinismo y Camping, de donde heredamos el viejo local de la Estación de Colectivos donde nos reuníamos. Juntos habíamos ya subido algunos cerros, entre ellos Plata, Vallecitos, etc.


    La unión de estos grupos creó la "masa critica" para que las cosas empezaran a rodar. Notablemente, cada uno de los grupos primitivos desapareció inmediatamente y nos hicimos muy amigos. Desde el primer momento todos tirábamos para el mismo lado, para un lado distinto que antes de formar el GRAM. Eramos otra cosa: Esto era tan así, que algunas personas de los grupos previos al GRAM, se fueron retirando.

 Primavera del 83, Foto: G. Muratti.
Primera o segunda salida a Gigantes. Primavera del 83. De izquierda a derecha: Martita Martinez Infante, Marcelo Mucci (oscuro), Leo Giancarelli, Julián Martínez Infante, Willy Schwert y Alejandro Szomor. Como verán, la cultura del vivac viene de lejos. Esta foto esta tomada en la zona de la cueva. Hoy en día, este piso, ya no esta, se erosionó. También se pueden ver mochilas y zapatillas de la época y una guitarra en primer plano. Lo que nos habíamos tomado la noche anterior, estaba parcialmente metabolizado y no salió en la foto.

    Las reuniones eran exactamente lo mismo que hoy día: bataholas donde se tiraba de todo y se rompían cosas, con gente que se ofendía y por suerte se apartaba. También había gente que se acercaba al GRAM para aprovecharse, que nunca aportaba nada. Piquito los llamaba "ZELIG" (por aquella película de Woody Allen en que el personaje imitaba a cualquiera que los rodeara, cordobés, rosarino, etc. ).
"...extraños en el pago, extranjeros en su lugar..."

    En esa época no había negocios de montaña, la mayor parte del equipo se fabricaba, así que arraigó enseguida la costumbre de prestarse las cosas. Pocos tenían arnés, escalábamos en zapatillas topper mayormente con cuerdas Armellin. Todavía algunos usaban el seguro de hombros. Las chapas no existían, ni las "express" o el goretex, etc. En el primer mundo terminaban de aparecer los friends y un saco de duvet era lo mas preciado.
La mayor parte del equipo técnico lo aportábamos los Martínez Infante y yo (sogas, mosquetones, etc.)
    Era la época en que los Tarditti en Córdoba y Randis en Mendoza y algunos escaladores del CABA eran la "elite" del andinismo Argentino del momento. Todavía no había aparecido Sebastián de la Cruz.

    Enseguida hicimos algunas salidas a Los Gigantes. Nuestro nivel técnico era bueno porque la mayoría había hecho cursos de escalada en roca y varios el de hielo del CABA en Bariloche. El Champaqui era tierra de los Martinez Infante que lo habían subido decenas de veces desde el pueblo de la Cumbrecita. Nadie imaginaba el envilecimiento que desde mediado de los noventa se volvió sobre ese pobre cerro. Los "RAMBOS DE PARROQUIA" (termino acuñado por Eduardo Sproviero) todavía robaban figuritas a sus compañeros de la primaria...