|
| La rotonda, donde solíamos vivaquear la primera noche. Entre otros, el Perro, Eduardo Sproviero, su novia Gloria. |
La noción de "espacio" era otra.
    El camino a los Gigantes estaba igual que ahora: 23 km. de ripio el resto pavimento. Pero eso era solo en apariencia: no había estaciones de servicio "shopping" ni cabinas telefónicas a cada rato, ni peajes, ni tramos de autopista, ni celulares, ni VHF. La Rotonda era un sitio desolado donde dejábamos los autos con toda tranquilidad y soledad hasta que en 1989 me dejaron la chata sin las ruedas, sobre las piedras.
    Era bastante raro trasladarse en colectivo, por los costos. Las salidas se armaban según la capacidad de los vehículos, normalmente mi pick up Toyota amarilla, donde viajábamos hasta 7 personas. Los que iban en la caja no tenían derechos humanos (no opinaban, no peticionaban, se los dejaba orinar encima, etc.).
|
| En la puerta de la cueva: Julian M. Infante con su guitarra, la entonces novia del Perro, Yo, Ana mi actual mujer, Piquito de pañuelo en el cuello, de espaldas y rojo Marcelo Gomez, chapando en el piso Andres Martinez Infante y su entonces novia Claudia Teidons y Roberto Lucas de espalda de blanco con franja. Esa guitarra terminó sus días en Los Gigantes cuando Julián se la rompió en la cabeza al Pupi Mackern. |
|
|
| El Perro escalando el Diedro Grande en 1987 con cuerda doble y las infaltables Topper de tenis. El tramo que se ve arriba se pasaba con estribos por la línea donde empieza la zona soleada |
|
| Con musica lenta de un long play, me tomé un trago largo de historia en la confitería bailable del pasado. Un auténtico seguro de hombros. Los Gigantes, probablemente en el invierno del 81.El primero de cuerda creo que esta encordado con la soga. |
|
| Esto fue parte del primer boletin del GRAM, en 1986. Arriba: el tema del vino caliente era todo un ritual. Abajo: chiste alusivo a la experiencia de haber comprado equipo a los Tarditti de Cordoba. La venganza fue cuidar que este boletín llegara a todos los clubes de montaña del país. |
    El vino caliente (vino tinto, canela, naranja en jugo y rodajas, azúcar) era la bebida de la época.
Alguna vez provocó aquel sonado incidente del "vomito rosa", donde todo el campamento, semidestruído por una noche de furia, quedó vomitado con una mezcla de arroz blanco y vino tinto.
Estas bataholas eran muy normales, en esto no hay cambios, todo sigue igual....
    Algunas de estas cosas engendraron algunos odios que todavía andan por ahí dando vueltas.
El guitarrero de siempre era Julian Martinez Infante, aunque también recuerdo a su hermano Andrés, a Claudia su actual mujer, y a Kay (un veradero musico). Cuando Julián dejo de venir, se sintió mucho. Como hoy, León Gieco y el folklore predominaban en el repertorio.
|
| Inedita fotografía del campamento del Vomito Rosa. Los habitantes de la carpa amarilla sufrieron especialmente, porque no entendieron nunca que era lo que se festejaba esa noche en el lado izquierdo de la foto, contra la piedra. Estas mujeres, Gloria, la Barovero, realmente tenían mucho mas huevos que algunos tipos. Casi todo lo que había en el campamento fue a parar al arroyito del angulo inferior izquierdo, que en ese tiempo tenía bastante agua. Todo operaba como un control infeccioso de boludos. |
    Los Gigantes hoy son un lugar solitario: repletos de gente extraña que no se saluda. Una paradoja. En esos años eso era inconcebible: cuando veías una persona lo convidabas con algo caliente. Nos sentíamos mucho mas dueños del lugar. La gente que se veía, parecía diferente, como si todos estuviéramos metidos en algo común.
    Quiero homenajear con mi recuerdo a un hombre, un desconocido que paso un día lejano, y que con orgullo me dijo: "Yo hace treinta años que ando por la montaña y jamas use carpa"