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CHAÑI 6.100mts |
Cerro de 6100mts ubicado en el límite entre las provincias de Salta
y Jujuy. Posee varias cumbres, las cuales son: principal, central, sur y este.
Integra un circo de cumbres de más de 5000mts, entre los otros cerros cercanos, se destacan; el Chañi Chico (5900) ,
el C2 (5800), y el C4 (5600). Existen varias opciones para llegar a esta bella y muy poco concurrida zona de nuestro país, las más utilizada es por el poblado del Moreno, aunque nadie de nuestro grupo ha ido por esos lados, parece ser la mas corta y directa para acceder a la cumbre del Chañi si se tienen pocos días. La otra opción mucho más sustanciosa es entrar por la Quebrada de León y meterse durante varios días en el mundo de las montañas jujeñas.
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    Solo teníamos una idea básica y poco clara de la zona, con sus distancias aproximadas y los tiempos de otras expediciones. Del lugar exacto del circo del Chañi, teníamos un mapa hecho por A. Grau, (ver pagina siguiente) ya que no hay cartas topográficas 1:50000 de esa zona.
    El Nevado de Chañi (6200) es el cerro más alto de la Sierra de Chañi que corre de Norte a Sur y cuyas cumbres delimitan las
provincias de Salta y Jujuy. La zona cercana al Chañi consiste en un conjunto de cerros de más de 5000m formando un circo,
con el Nevado de Chañi, que se encuentra al sur y hacia el poniente, luego al norte y vinculado por un filo se encuentra el C1
(5700), siguiendo al Este está el Chañi Chico (5900), el C2 (5800), el C3 y el C4 (5600).
    Todos estos últimos con grandes paredes
empinadas de granito con sus techos, chimeneas y diedros que dan al Sur. Cuando el Nevado hace honor a su nombre, existen cascadas
de hielo en el Chañi Chico, además de estar todos los canales de la zona llenos de nieve, ampliándose así las posibilidades de un
ascenso más técnico. La zona fue en algún tiempo un valle glaciar, y esto lo denota la forma, y las morenas que hay en el lugar.
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    El Chañi posee tres cumbres, yendo hacia el poniente se encuentra la Ibañez, luego la Central, y por último la Principal,
todas con una altitud cercana a los 6200m. Al sur de la principal, se halla una cuarta cumbre llamada cumbre Sur, de unos 6000m.
Más allá de todo esto, un cerro tiene una única cumbre que es la más alta, y parece que en este caso es la principal.
    La vía más sencilla a la cumbre principal es la ruta normal. Para llegar a la Ibañez y a la Central hay que hacer algo de escalada en roca. La travesía de las tres cumbres se realiza generalmente por el filo Este, ingresando por la cumbre Ibañez, para ir a la central y luego a la principal, descendiendo por la ruta normal. También esta la opción de ir por la ruta Sur, muy técnica y que cuenta con pocas ascensiones. El Chañi tiene hacia el Noreste empinados conos de acarreos con posibles vías de ascenso por canales de nieve. La cumbre es un promontorio rocoso de buen granito, pero algo suelto.
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    Para llegar al cordón del Chañi hay varias vías, las más comunes son; por El Moreno, siendo esta la más corta y preferida por los tucumanos y salteños, (se llega en camioneta hasta los 4500m), presenta un rápido ascenso y el trayecto hacia el abra se debe hacer por riscos y lajilla; desde Salta se puede acceder por la Quebrada del Toro y desde Jujuy por la Quebrada de León, siendo esta última la vía elegida por nosotros.
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    En el grupo éramos 4: Glauco Muratti, Ramiro Casas, Cristián Kvarta y el que escribe.
    El 9 de Julio al mediodía estábamos en S.S de Jujuy, en la casa del amigo
Payo, tío de Ramiro, que a partir de ese momento se iba a convertir junto a su familia en un elemento fundamental de logística
para nuestra expedición. Para ese mismo día Payo ya había concretado un encuentro con Damián Santos, un arriero ejemplar, una
persona inolvidable, con mucha historia por parte de él y de su tío Isaac en cuanto a expediciones al Chañi.
    Ya entrada la noche, nos instalamos al comienzo de la Quebrada de León (1600m), para partir temprano el día siguiente
para arriba. Entre mates, tinto y humo, nos fuimos metiendo en el alma de la montaña, volviendo a saborear sus aromas, su vida, a
nsiosos por volver a nuestro mundo, de paisajes eternos, roca y amistad.

    El 10 a media mañana, salimos con las cargas en mula y a buen paso, fuimos metiéndonos por esa quebrada de la
que tanto hablaban los relatos. Sus ranchos, sus pircas, el verde de los sauces, algunos durazneros florecidos y el bayo de los
pastos nos fueron pintando un nuevo paisaje andino.
    A eso de las 14hs estábamos en el puesto de Santos, lugar llamado también Pie de la Cuesta a 2500m.
En este lugar el camino puede tomar dos vías, uno que llega a un pueblo llamado Ovejería, ubicado al sudeste del Chañi,
camino tomado por los que van a la Sur y otro emprendiendo una ascensión pronunciada por el cerro Potrerillos y luego
faldeando bastante, para quedar unos 600m sobre Ovejería y al noreste. Este último es el camino que no conocíamos y que
gracias a Damián, ahorramos un día más de acercamiento.
    Enseguida, y después de un corto almuerzo fuimos metiéndonos en la cuesta, en un ascenso muy pronunciado de unos 1000m,
casi sobre la vertical del puesto de Santos, observando durante todo el camino uno de los cerros más inmensos que hemos visto, el
cerro Azul de unos 5000m. Mientras tanto el río León iba siseando la quebrada, la vista se nos pierde en la montaña, unas pircas
en medio del cerro con algún que otro rancho, y una dulce sensación de libertad.

    A eso de las 18hs llegamos al rancho de Damián, unas cuantas piedras apiladas con un techo de paja y el humito
que se perdía en un atardecer a 3500m. Habíamos ascendido 2000m en 8hs, lo que nos permitía, tal vez, un resto de tiempo como para
llegar al campamento base en solo 2 días.
    El 11 a eso de las 10 de la mañana ya estábamos en marcha de nuevo, con mulas frescas, y previendo una jornada
larga para llegar al refugio al pie del Chañi. Después de un par de horas de faldeo, pudimos ver nuestro objetivo, un cerro que se
destaca, un lugar imponente que roba unos minutos para disfrutarlo, pero seco, sin una gota de nieve, para desgracia de nuestros
amigos (Glauco y Ramiro). Faldeando largo, pasando por el abra de Cerrillos, llegamos a eso de las 19hs al refugio del ejercito.
Ahí nos sacamos unas fotos y Damián nos arranco un abrazo, un momento muy emotivo, por el lugar y por la personalidad del chango.
    El 12 nos encontrábamos bastante aclimatados y decidimos salir a recorrer, para identificar una ubicación del campo
avanzado y conocer el trayecto. El fondo del circo estaba totalmente seco, encontrando una única cascada de hielo al pie del Chañi
Chico (5900), todas los canales de nieve estaban secos, incluso fue difícil hallar el lugar del campo avanzado por la escasez de
agua.

    Ramiro y Glauco decidieron salir temprano el 14 para hacer la travesía de las tres cumbres. Nosotros mientras
tanto nos instalaríamos a 5000m para intentar la cumbre por la normal al día siguiente.
    El día 14 con buena cantidad de equipo y la carpa, partieron para arriba, y recorriendo todo el filo Este llegaron
donde comienza la antecumbre, lugar en donde desisten por la falta de nieve. El día siguiente Cristián y yo hacíamos cumbre por la
normal, que consiste en unas 2hs de acarreo hasta el abra y otras 4 por un filo en dirección N-S con bastante laja. Con ella
alcanzábamos la primer cumbre de más de 6000m. El 16 hacían cumbre Glauco y Ramiro en solo 4hs y luego hacían cumbre en el C1 (¿?),
un 5000 que desde ese momento se colocaría detrás del K2 en cuanto a dificultad técnica se refiere.
    Los cuatro nos volvimos a encontrar en el refugio para bajar el 17 temprano. El descenso fue por Ovejería, para conocer
la zona un poco mejor y visitar la Capilla que Damián está construyendo en el lugar desde hace bastante.
    Ovejería es un pueblo de grandes pircas, todas vacías, con unos pocos ranchos de adobe, y esos árboles cansados del
duro viento, que quita sombreros. El Chañi a lo lejos, los chicos sin una maestra; la seca y un hombre que con sus manos levanta
una Capilla hermosa en un lugar tan lejano de nuestro mundo, para devolver lo que sus antepasados alguna vez le dieron.
    Después de estar un rato con Damián y sacarnos unas fotos, nos despedimos y salimos para abajo por un camino de
herradura que llega al puesto de Santos. El sendero se va elevando, faldea un cerro de yuyos amarillos, peñas pardas y el río que
se siente lejano, la montaña nos llena de colores el espíritu, durante varias horas nos sentimos parte de la puna, de su vida y su
belleza .
    Agradecemos la mano amiga de Payo y su familia, que nos ahorraron muchos problemas logísticos y nos hicieron sentir
amigos de siempre, ellos también siempre estarán en nuestros recuerdos, y serán parte de nuestro espíritu montañero.Para ellos
también va dedicada esta cumbre.
    Jujuy y su gente tienen ahora un lugar en nuestro corazón.
