Ir a Jujuy, caminar por esos senderos olvidados que van subiendo lentamente al corazón de las quebradas es transportarse cientos de años a un encuentro directo con el indio que todos llevamos dentro.
Para esto hace falta caminar mucho, jornadas enteras, subiendo miles de metros en pocas horas siguiendo sutiles líneas, casi imperceptibles, algo perdidas en las laderas de enormes montañas, caminos antiguos que el hombre ha ido trazando con el ir y venir de la vida durante cientos de años, y una verdadera máquina del tiempo, que funciona a mulas y que comanda nuestro amigo Damian Santos.
La cumbre
La ascensión transcurre normalmente, tratando de buscar algunos manchoncitos de nieve que hagan más humano el acarreo interminable en el que estabamos metidos.
Salimos a uno de los collados del Chañi, desde el que observamos una vista espléndida de las montañas de la puna y las salinas grandes.
Continuamos subiendo, recorriendo una ladera llena de lajas, no hay sendero alguno, buscando la cumbre del cerro que ya vemos a lo lejos, frente nuestro vemos el filo de la ruta normal que converge hacia nuestro camino.
Para nuestra sorpresa encontramos en una zona cercana antigales intactos, zonas aterrazadas y pircadas, donde había restos óseos de animales, leña y pequeños trozos de cerámica indígena, hicimos lo posible por dejarlos como estaban ya que teníamos un antropólogo entre nosotros que nos instruyó sobre la importancia del lugar. Tomamos fotografías, filmaciones y nos dejamos llevar en el tiempo, pensando profundamente en aquellos indígenas.
Nos demoramos largo tiempo, tanto que habíamos olvidado la cumbre, a la que llegamos rápidamente y en tan solo unos minutos estábamos de vuelta maravillándonos con aquel descubrimiento.
El regreso
Recorremos una sucesión de lagunas mas chicas totalmente congeladas mientras descendemos al campamento base, estamos en medio de una quebrada muy ahogada, árida, fría y olvidada, una pared tan seca como misteriosa y milenaria. El hielo que Jorge Gonzalez pintaba en sus relatos de ascensión a la sur ya no estaba.
Todo el entorno es salpicado de extraños lugares, cascadas de bloques, formaciones de arena, agua y hielo. No hay vestigios de nada, ni de nadie. Silencio, frío, sol, distancia, aridez y soledad son algunas palabras que se me ocurren ahora que pienso en aquel lugar.
Sabíamos que estaba el cuerpo de un andinista por ahí, el Dr Jorge Luis Moreno que había caído escalando la pared sur, no pudimos evitar encontrarlo sobre una morena, una vieja camilla clavada entre las piedras como señal, me invadió una tristeza indescriptible cuando lo ví, venía hacía años pensando en aquel hombre, no pude aguantar las lágrimas, me imaginé cayendo en esa soledad, pensando en la vida que pasa como un rayo, un profundo pesar en mi corazón como nunca pensé sentirlo, mis amigos armaron una chotata, sobre el cuerpo, y yo ya no pude esperar más.
El comienzo.
El lugar donde se inicia nuestro camino se encuentra cerca de Jujuy capital, quebrada de León, por esta quebrada tanto como por las otras, es común ver grupos de burritos ó mulas acompañados de un hombre de piel curtida, ó una mujer de vestimentas coloridas y zapatillas que van bajando senderos que se pierden en la altura de las montañas rumbo a una ciudad que ha olvidado que su verdadera esencia nació allá arriba en el fondo de las quebradas.
"Hay un contraste muy fuerte entre la vida de uno, que viene de la ciudad acelerado y llega al norte pensando que todo se mueve como allá, en Rosario. Se calculan los tiempos para llegar a la base del cerro ó a otro lugar pensando como tipos de ciudad, al rato de estar en Jujuy, se da cuenta uno que las cosas aquí son distintas, conseguir mulas cargueras es todo un tema, y no es una cuestión de dinero, allá en la ciudad uno soluciona casi todo con más ó menos plata. Aquí hay que bajar la velocidad, olvidarse de la plata y mezclarse en la vida de la gente para conseguir las cosas.
Teniendo los mangos solamente no es suficiente, la vida de esta gente no esta dominada por el dinero. Hay que hablar con los arrieros, entablar una charla distendida, tener suerte de que le caigamos bien, que tambien ellos tengan ganas de moverse ese día, dar referencias puede ayudar mucho."
Las cosas nunca son fáciles y una niebla tupida junto con la noche forman el cóctel preciso para que lleguemos al final del camino y no veamos absolutamente nada más que lejanas sombras y el murmullo de un arroyo. Encendemos un fuego, destapamos el tinto y ya estamos en casa, no sabemos donde exactamente, en algún lugar de la quebrada disfrutando de un gran asado entre amigos.
A eso de las siete nos preocupa el tema de ubicarnos pues la niebla continúa dura, salimos a caminar río arriba casi media hora, por ahí vemos que de nuestro sendero se abre otro y calculamos que estamos pasando cerca de un puesto, ladridos lejanos, nos arrimamos subiendo bastante por un sendero y vemos un ranchito, del que no sale nadie, vemos un nostalgico subi-baja colorado emparchado con maderas. Son una de esas imágenes que perduran en la cabeza de uno, lamenté no tener conmigo la cámara. Seguimos para arriba y luego de pasar un recodo del camino sale de la niebla un grupo de mulas, un chambergo se va dibujando, es el Damián y su mujer Virginia que ya están llegando. Una alegría enorme volver a encontrarnos después de tanto tiempo. Es increíble, son las 9 y cinco. El se disculpa por venir demorado tan solo 5 minutos. Nos cuenta que había salido a las 4 de la mañana del puesto que tiene por allá arriba en los faldeos.
"Uno acostumbrado a la "exacta" mentalidad ciudadana no quiere creer, ni confiar en la palabra, no podemos comprender eso de los mensajes radiales, eso de acordar un horario a través de la distancia y cumplirlo, dar una palabra y cumplirla, nos asombra que esas personas tan simples y a la vez tan plenas nos recuerden después de tantos años."
"Aquí en la zona de la puna las comunidades aborígen reciben constantemente mensajes a traves de la radio de Jujuy, se concertan citas en tal ó cual punto, se avisa de eventos, de gente que sube, ó se avisa a todos de que la reunión pasa para el dia..., el sistema es muy eficaz, y tuvimos oportunidad de probarlo y realmente funciona porque se basa en el valor de la palabra y la responsabilidad"
Virginia enciende un fuego ahí nomás entre las piedras, asombrados mis amigos observan como acomoda los tizones con las manos, nos tomamos unos mates y vamos preparando los bultos para las mulas. El día de hoy va a ser muy duro, desde los 2200 mts en que nos encontramos alcanzaremos en unas 10 hs a pie los 3900 mts. No es conveniente para nada cubrir semejante desnivel en una jornada, pero parece que no hay posibilidad de descanso intermedio ya que no hay agua en el puesto que Damían tiene en lo alto de los primeros faldeos.
Una vez que uno abandona el lecho del río y empieza a subir los faldeos es bastante dificultoso encontrar agua. Las distancias a cubrir son enormes. Las montañas de Jujuy tienen mucha vegetación y fauna autóctona hasta los 4700m. A mí personalmente me ocurrió que antes de conocer Jujuy por primera vez tenía la idea de que era una provincia calurosa y desértica, nada más alejado de la realidad.
La quebrada de León.
Todas estas quebradas que bajan de la región que se llama puna, han sido habitadas en tiempos no muy lejanos por indígenas. Los actuales habitantes son descendientes de estos pobladores y forman comunidades aborígenes. Uno de los problemas son la posesión de las tierras, en general son fiscales pero hay gente viviendo en ellas cientos de años, algunos vivos, pretenden adueñarse de las tierras con las personas que vive en ellas incluída, comprándolas por poca plata, en algunos casos para diezmar las manadas de vicuñas salvajes que aún andan por ahí y son muy valiosas actualmente.
" Ya en la quebrada, se recorre durante un día a pie, un valle muy bello, donde los verdes, pardos y amarillos combinados con el azul intenso del cielo, hace que uno vaya entrando en un mundo nuevo, un mundo de cosas simples, donde el tiempo se ha detenido y donde la vida es casi como fuera hace cientos de años en este mismo lugar.
Muchos piensan que es imposible retornar al pasado, pero un viaje a estas quebradas jujeñas, un viaje a Ovejería, lo transportan a uno muchos años en el pasado, apenas se le da la vuelta a la primer curva del río León."
Isaac Santos.
A eso de las once salimos en medio de la niebla que continua espesa y alcanzamos el puesto de Isaac Santos al mediodía, Isaac es el tío de Damian, con unos sesenta y pico de años lo ha criado como un padre cuando era niño. Unos sauces mimbre aparecen entre la niebla.
Recuerdo el encuentro con el Isaac otra temporada, subí a su rancho mientras una orda de perros de todos los tamaños salían a torearme, de una puerta de dintel enhollinado sale un tipo flaco y alto al que era muy difícil calcularle la edad.
Me contaban que una vuelta había que llevar mucha carga en mulas, burros , etc para Ovejería. Se cargaron los animales totalmente y sobraba una viga de madera de unos 6 mts que no cabía en ningún lado. Ahí nomás y sin titubear Isaac se la carga al hombro y hace con ella todo el camino hasta Ovejería que demás esta decir, es duro, intrincado y riscoso. Un hombre muy fuerte dirían después.
"Temprano vamos para el rancho de Isaac, tal vez logremos que él si nos suba. Unos perros que se vienen al humo toreando entre los pastos, de unas piolines cuelgan unos cueros de oveja y unas chalonas. Por una puerta negra de hollín, sale un hombre flaco y alto echandole pestes a los perros. Nos saluda cordialmente y es Isaac, nomás, del que tanto se ha oído hablar, del que también hemos leído por ahí, le plantemos nuestra necesidad, a lo que inicialmente se muestra reacio por algunas cuestiones que tiene. Al rato de hablar y contándole nuestra amistad con Damián Santos, su sobrino, va aflojando y después de un buen rato, ya está con nosotros, quedamos para eso de la una de la tarde salir para Ovejería."
De mulas y burros
Los Santos son de los pocos ó los únicos que poseen mulas para el transporte de carga en toda la quebrada de León. El resto de la gente utiliza burritos. "Los burros son mucho más baratos, aproximadamente 20 pesos", me decía Rubén, el hijo de Damián, pero tambián cargan muy poco, unos 20 kg, además de no soportar la altura demasiado.
"Incluso hay manadas de burros salvajes por estos lados, y no hay más que tomar alguno si se lo necesita. Una mula en cambio carga 80 kg y puede llevar esa carga sin problemas hasta los 4700 mts", tal cual hicieran con nosotros. "Los burros aparte de ser más baratos son más dociles y en poco tiempo se amansan, en cambio las mulas demoran mucho más, hay que tenerles una paciencia enorme y mucho cuidado con las patadas". En general las mulas se guian por instinto y olfato casi solitas por los senderos, es decir que es posible que sin mirar nos vayan guiando correctamente incluso de noche. El problema es que también detectan con extrema manía la cercanía de sus lugares de descanso, puestos, etc, y se desvían del camino pendiente arriba con carga y todo innumerable cantidad de veces, con lo que el arriero debe salir a los piques y volverlas al sendero.
Cuidarse de no pasarles cerca por atrás y tener una piedra para revolearles en el anca cuando se empacan son los elementos fundamentales de comando por estos lugares. Son bichos turros, que tiran mordizcones a las costillas cuando se las va cargando, patadas a la cara ó a las rodillas y que parecen estar continuamente estudiándonos, aunque de noche dan lástima pues son muy miedosas con nuestras siluetas negras, ellas temen mucho al puma. Tener unas mulas en estas zonas es como tener una camioneta en la ciudad.
Las mulas son animales muy fuertes, y con ellos se puede arar la tierra para sembrar pasturas para los animales, tarea que ellos desarrollan de Septiembre a Noviembre, todos los años. Un neófito piensa que a una mula puede dársele simplemente el pasto que hay por los faldeos y listo, sin embargo es un alimento que no tiene valor nutritivo, por lo que es necesario complementar cada día de trabajo con pasturas como alfalfa ó centeno.
Nosotros utilizamos las mulas para llevar las mochilas puesto que las distancias son enormes, ir de León a Ovejería con las cargas en mulas, demanda dos días, en cambio con las cargas a la espalda son 4 ó más días, ademas es difícil encontrar agua cuando se abandona la quebrada en busca de los faldeos, por lo que caminar con las cargas a la espalda por estos lugares debe ser bien planeado.
"Con la fe de conseguir las mulas para el día siguiente, cargamos las mochilas un poco pesaditas, sin privarnos de papas, cebollas y batatas menesteres necesarios para un buen guiso montañés, caminamos durante unas seis horas bajo un cielo brumoso y un paisaje que nos vuelve a asombrar como hace dos años atrás. Ranchos de adobe y piedra perdidos en esos amarillos faldeos."
Mientras tanto entramos en unos corrales cercanos a la casa de Isaac, lo que llama la atención enseguida por estos lados es que los corrales estan armados con piedras de todos los tamaños superpuestas en un orden que denota paciencia y años de trabajo. Las tranqueras son unos palos que se colocan en agujeros alineados entre pirca y pirca de piedra. En general estos corrales vienen de los ancestros del lugar, ellos los fueron manteniendo a través de los siglos, hay kilómetros de corrales de piedras por toda la zona, incluso se ven muchos de ellos en la lejanía de montañas vecinas y parecen que fueran quizás de los aborígenes que poblaran este lugar, aunque según nos comenta Rubén, él recuerda gente cuando era chico viviendo y trabajando por allí.
Ahora vemos que la gran parte de la gente que poblaba esta, y otras quebradas, viven en los pueblos a la entrada de las mismas, ó en Jujuy capital, seguramente buscando una solución que la ciudad no les dará, la falta de escuelitas arriba hace que los chicos hayan tenido que bajar a estudiar a los pueblos más grandes, la televisión, las luces y los planes sociales mal otorgados han hecho el resto.
"Lo extraño del trato con la gente de la puna, es que nunca se habla de dinero, el dinero no vale nada en estas tratativas, lo que vale es como uno habla con ellos y las referencias ó amistades que uno cita.
Generalmente se demoran en las decisiones si a uno no lo conocen y se nota un poco de desconfianza, a uno lo miden y estudian, y luego si se tiene suerte y se les cayó bien, ellos abren su corazón y aunque parezca raro no se olvidan de uno, por más de que pasen muchos años."
Vamos zigzagueando, lentamente pese a estar sin cargas, siguiendo un sendero marcado entre los pastos amarillos, cada tanto llegamos a un rellano donde hay restos de alguna vieja construcción de piedra, rincones únicos, espacios llenos de misterio, en donde ya el sol empieza a iluminar casi desconfiadamente entre las nubes. Un poco más alto y por momentos vemos un cielo azul intenso, vamos dejando debajo nuestro una quebrada tapizada en nubes que describen extraños rizos y que como una marea dominada por el viento, cada tanto vuelve a inundarnos de vapor.
"A eso de las 18hs llegamos al puesto de Damián en los faldeos, unas cuantas piedras apiladas con un techo de paja y el humito que se perdía en un atardecer a 3500m. Habíamos ascendido 2000m en 8hs, lo que nos permitía, tal vez, un resto de tiempo como para llegar al campamento base en solo 2 días. "
A eso de las 4 llegamos al puesto en mitad de la cuesta, ya estamos algunos medio apunados, Damián nos ofrece agua de un bidón que trajo de su casa en Despensa ya que en este lugar no hay agua por no haber llovido lo suficiente en el verano. La altura 3500 mts, unos alambres delimitan un campo donde se siembran pasturas todos los años. Un par de ranchos de piedra, techos de chapa y puertas minúsculas es todo lo que hay a la vista. Pero para el corazón hay mucho más, estamos con nuestros amigos inmersos en los faldeos de enormes cerros que se pierden en la mirada, hasta donde da la vista hay montañas, cielo y horizonte.
"Preparamos los bártulos y ya estamos en camino a Ovejería (3500m), unas seis horas de caminata con las cargas en mulas recorriendo tramos que dicen fueron utilizados por los Incas, un camino muy arreglado, donde llama la atención el trabajo de apuntalado con piedras que tiene hecho en todo el trayecto. Un camino vertiginoso de a tramos, con riscos y zonas deterioradas, muy aéreo, tanto que estamos 1500m más arriba que el río que corre por la quebrada y que parece estar debajo nuestro."
" Entre los gritos de "shhhtaaaaa", ó "muuuulaaaa", del Isaac y algún que otro piedrazo a las mulas que se retoban, llegamos a Ovejería que siempre nos vuelve a asombrar. Por ahí arriba corre un chango, el único del lugar, que luego conoceríamos como "el Pancho".
Seguimos camino enseguida alentados por un solcito que nos calienta el corazón, las nubes quedan abajo, y lo que para algunos era historia vieja, un faldeo interminable de pastos dorados se nos convierte en tortuoso, para llegar a los 4000 m penosamente y casi arrastrándome, de este lugar se ve el Chañi en toda su plenitud. Deben ser cerca de las seis de la tarde, la altura me ha dado muy duro, ando mal realmente, calambres terribles me aquejan, pero no hay vuelta atrás, hay que llegar a Despensa. Son las seis y media de la tarde, Damián nos señala donde está Despensa, falta "una horita" nos dice.
Después de unos problemas digestivos, a eso de las 9, en medio de una oscuridad total y siguiendo las patas de las mulas que van delante nuestro, llegamos por fin a Despensa, cruzamos un campito y con las últimas fuerzas me tiro en el piso.
Despensa
Damián nos ofrece gentilmente un rancho, piso de tierra, techo de pajas y cardones, cueros de ovejas y un catre. Por ser el más enfermo me toca el catre, duermo increíblemente bien.
"Ya casi tenemos todo resuelto, nos tomamos unos mates y me voy a un rancho cercano a preguntar si hay pan. Ahí conozco a una mujer que iba a marcar nuestro corazón montañero, Virginia Valderrama, madre del Pancho, una mujer bien de la puna, sencilla, instruida y humilde, de un gran corazón. Esa noche se arrimó a hablar con nosotros, porque decía que le gustaba charlar con gente de la ciudad, de paso nos trajo lo que ellos llaman tortillas, que serían unas tortas asadas. Poco a poco esta mujer tan sencilla, pero tan plena de espíritu se nos fue metiendo en el corazón, en el alma, en la piel."
Despensa fue un lugar donde se comerciaban algunas mercancías de la zona, debió ser algún lugar importante en los tiempos de aborígenes, de hecho caminando por la zona se encuentran aún hoy puntas de flechas por doquier, señal de que aquí vivían estos antiguos hombres de nuestra tierra, y de los que hoy no queda nada más que un rastro de su raza en la mirada de esta gente.
Nos despertamos en un mundo de ovejas, mulas y ranchos de adobe, hemos vuelto al pasado pero con reminiscencias de futuro. Una radio de última generación preside la mesa, una antena de BLU, paneles solares y esa "molesta oveja" que nos ve y se dirige a la olla.
En Despensa (3800) vive Damián Santos, un rellano alto sobre un recodo del río, ni un árbol, el lugar rodeado de campos de pastos amarillos, una torre con la antena de BLU que le instalaron hace un mes, al fondo el Chañi en toda su plenitud, casi una torre que domina el lugar, ni una gota de nieve en sus laderas.
Los corrales varían entre los antiguos de piedras apiladas y los nuevos y más ventajosos de alambre. Me decían que solamente mantienen los corrales de piedras que son de sus antepasados, los nuevos los hacen con postes y alambres, así tiran como 15 años y son mucho más fáciles de hacer.
En la zona de Despensa los Santos tienen unas 125 ovejas, vacas y las infaltables mulas. Ellos tienen en relación a los otros pobladores pocas ovejas, cuando el promedio por aquí son unas 300 ovejas. Se siembra pastura para tener alimento para las mulas y ovejas para el resto del año y pasar los meses duros de lluvias y nevadas, que son los del Verano. Extrañamente cuanto más nieva es en los meses de Noviembre a Marzo. Se siembra con la ayuda de las mulas y el arado de mansera.
Ovejería
"La vida en Ovejería es muy simple, se vive fundamentalmente de los cabritos y las ovejitas, de las que además de vender se alimentan, porque el precio que les pagan allá abajo es irrisorio. Ya no es como antes, ahora no les pagan nada por lo que ellos producen, ni por la carne, ni por la lana cruda. Tampoco ya les conviene hacer tejidos, porque les pagan centavos el trabajo de días enteros. Así se las arreglan para vivir, cultivando tambien papas y otras hortalizas, que vienen todo el año, y en verano verduras.
La comunidad esta formada en su mayoría por gente grande, sus hijos han ido a parar a la ciudad, pensamos que no pasará mucho para que esta comunidad desaparezca, no hay sangre joven. Chicos, solo el Pancho y Martín que vive bastante más lejos.
En Ovejería había una escuelita a donde concurrian los chicos de la zona, escuela donde se educó Virginia, ahora es solo un recuerdo, un día se cerró, hace 20 años, porque había pocos alumnos, ó porque no había maestra. Los hijos de ellos desde entonces van a León a estudiar durante la época de clases y así es como va desapareciendo Ovejería."
"Un día de regreso a ovejería uno de nosotros se cae al agua al intentar cruzar el arroyo al lado del caserío, en eso, y mientras nos reíamos, vemos que sobre una gran piedra plana que esta dentro del río hay un dibujo indígena, casi imperceptible ya por el sol y el paso del tiempo, creemos es una llama ó una vicuña"
"Ovejería es un pueblo de grandes pircas, todas vacías, con unos pocos ranchos de adobe, y esos árboles cansados del duro viento, que quita sombreros. El Chañi a lo lejos, los chicos sin una maestra; la seca y un hombre que con sus manos levanta una Capilla hermosa en un lugar tan lejano de nuestro mundo, para devolver lo que sus antepasados alguna vez le dieron."
La distancia a la que se encuentra Despensa u Ovejería de la ruta más cercana es enorme para cualquiera acostumbrado a distancias de ciudad. Este camino lo hacen normalmente dos veces por semana ida y vuelta y se tarda dos días en ir y volver con mulas. Se cubren unos 30 km a pie y un desnivel de 2800mts.
La gente por estos lugares es muy fuerte, hasta los ancianos, aunque estemos muy entrenados, corramos maratones, etc, cualquiera sea mujer ó varón nos va a dejar atónitos con su resistencia física. Toda esta gente que vive en estas quebradas tienen sangre aborígen y española, aunque la sangre india fue mucho más fuerte y eso se nota mucho en sus rostros. Con el prejuicio que nos mete la ciudad uno se ve inclinado a pensar al principio que son poco menos que analfabetos, me he sorprendido muchas veces, ya que saben y entienden mucho más que nosotros, además son mas sabios evidentemente y más honorables que muchos de nosotros.
"Al otro día a eso de las 7, nos encontramos con Pacífico, un hombre de la
edad de Isaac, que vive con su señora, en un rancho cercano a Ovejería, traía puestas unas ojotas de las que asomaban unos dedos curtidos por el sol y el frío de la puna, un gorro de lana, un bolso marinero con el escudo de boca desde el que se podía oir una radio de Jujuy...
...así fuimos tras sus pasos recorriendo largos faldeos, hacia la vertiente sur del Chañi, ó también como don Pacífico lo llamaba, "donde esta el doctor", por el doctor fallecido en esa ruta hacía unos meses. Respecto de este tema la gente de la zona traza muchas conjeturas, incluso se hacía dificil hacerles entender que uno no quería ir a ver al doctor, sino a subir la montaña."
Pasamos un día largo en lo de Damián que nos trataba como príncipes, y al día siguiente sequimos el camino. Nuestra idea es llegar a la pared sur del Chañi e intentar su ascenso, así que nos esperaba una larga jornada hasta las estribaciones del filo sureste del Chañi.
El camino de Despensa para arriba llena el espíritu de inmensidad y lejanía, se disfruta cada paso que se da. Vamos buscando los faldeos entre milenarias morenas glaciares, desde hace algunos años buscamos afanosamente las huellas del hielo donde vemos signos de un valle glaciar.
Toda la zona arriba de Despensa estuvo invadida de glaciares, hay restos morénicos por doquier pero no pudimos encontrar una huella clara del paso del hielo. Generalmente en zonas donde hubo un retroceso glaciario reciente se encuentran piedras enormes con marcas, surcos milenarios originados por el peso del hielo y su lento desplazamiento. Estos pequeños signos lo van llevando a uno en un viaje interior a un reencuentro con el paso del tiempo y la historia de la tierra que pisamos.
Siguiendo las pisadas de las mulas vamos subiendo enormes acumulaciones de piedras entre trazos de hielo, horizonte y montañas que se pierden de la vista.
Vemos a las mulas descender por lugares escarpados y repletos de piedras. Nos contaba Damián que a veces y sobretodo en lugares con mucha acumulación de grandes piedras las mulas pueden trabarse una pata, entonces hay que buscar una barreta para liberar el animal, el problema es que a lo mejor la barreta esta a un par de horas de distancia.
La primer laguna
Después de unas seis horas de darle duro a los pies vamos llegando a esta formación en la entrada de lo que es la quebrada que da a la pared sur del Chañi. Damián nos deja ahí al lado de la piedra grande después de esforzar bastante a sus animales para dejarnos lo más arriba posible, 4700mts. Esta jornada pese a no ser tan extensa, sí lo es en términos de altitud ganada y nos aparecen algunos dolores de cabeza y malestares a causa de esto.
Esta zona del Chañi es muy poco concurrida, son contados los andinistas que han andado por estos lugares debido principalmente a las enormes distancias a cubrir entrando por la quebrada de León, así que siempre es posible encontrar vestigios indígenas, antigales que de hecho hemos visto, continuamente se tiene la sensación de ser los primeros en pisar tal ó cual lugar.
En uno de esos días de descanso he podido encontrar restos de flechas y otros objetos, hasta mirando desde los alto de las morenas glaciares he podido hacerme una idea de la cantidad de gente que hubo de andar por estos lugares de cacería y por que no, viviendo. He imaginado asentamientos, buscando posibles ubicaciónes, he jugado a ser antropólogo y explorador, he visto las huellas de miles de indios y sus cosas, he encontrado una conexión con aquel hombre primitivo.
La primer laguna tiene una fauna propia consistente en algunas aves que pasan los días nadando en ella y alimentandose del fondo durante las horas más cálidas, cuando el agua no esta congelada, puesto que por la noche el termómetro llegó a marcar unos 20 grados bajo cero.
Tenemos suerte, pudimos encender un fuego alrededor del cual nos reunimos y nos perdemos en las llamas, en ese ancestral misterio, en ese contacto íntimo con nuestro pasado. Así, mirando las llamas, entre mate y mate, observando las constelaciones, he llegado a pensar que no estamos tan lejos en el tiempo de aquellos hombres que anduvieron por aquí, tan solo unos pocos cientos de años, tan solo un instante frente a los miles de millones de años que tienen las piedras en las que estamos sentados.
La distancia temporal es tán ínfima, que hasta me parece posible encontrarme con algún indio perdido en el tiempo.
Recorro morenas buscando vestigios, respuestas en las piedras, una flecha es lo único que perdura, ¿dónde estarán aquellos hombres y mujeres? , me siento extraño en esta tierra, no puedo evitar sentir algo de culpa por lo que ha pasado por estos lugares.
"La Quebrada de Humahuaca ha sido declarada Patrimonio de la Humanidad justamente unos años después de que se construyera un gasoducto internacional que le dejó una herida de punta a punta"
Tenemos suerte y subimos algunas cumbres de 5000m en las que no encontramos ningún vestigio de ascensos anteriores y tenemos la suerte de bautizarlas, una de ellas de 5200 mts en recuerdo del andinista desaparecido en la sur del Chañi, el Dr. Jorge Luis Moreno, la otra un cerro de 5000m al que lo bautizamos Damián Santos en homenaje a nuestro amigo.
Como siempre, parece que subir montañas no es cosa de una salida, sino de años de soñar, planificar y esperar el momento indicado. Una fotografía que habíamos visto durante la planificación fué nuestra única posibilidad de subir la montaña. Ya habíamos estado algunos de nosotros en la cumbre del Chañi, pero por la vertiente norte, por el refugio, por aquí solamente en una oportunidad nos habíamos arrimado a estudiar la pared. En esa fotografía se veía un trazo de acarreo que bajaba de uno de los collados del cerro y que parecía de posible acceso. Hasta una vez habíamos visto a lo lejos unas personas deslizándose sobre la nieve debajo del collado, nos planteábamos que si lo que habíamos visto era verdadero, ellos debieron bajar por ahí entonces, y era posible subir.
Toda la zona que está directamente debajo de la sur es totalmente inhóspita, entonces nuestra base estaba en la primer laguna, donde podíamos hacer fuego y conseguir agua líquida. Planeamos nuestro ascenso que ya no iba a ser de escalada, sino caminando y nos ubicamos con una carpa al fondo de lo que llamamos el circo de la pared sur. Nos pareció apropiado llamar a este lugar "acarreo beach", puesto que estabamos instalados en el fondo de varios enormes conos de acarreo que convergían a una pequeña zona de unos veinte metros cuadrados de arena, en uno de los lugares mas extraños en que he estado.
Luego de la cumbre, bajámos rápidamente y al día siguiente estábamos en la laguna con nuestros amigos mateando y pensando en los indios, en el Dr. Moreno, en Damián Santos y su familia, en Pacífico Gutierrez, en Isaac Santos, en Virginia Valderrama, en Ovejería y su capilla, y en todos los reyes que en esa lejana tierra habíamos conocido, casi como en un viaje al pasado del que habíamos vuelto luego de muchos años, porque no solo se recorre distancia cuando uno va a la montaña, tambien se recorre el tiempo.
"Damián nos recibe con alegría en su casa, nos cuenta de sus planes, de sus proyectos, el tema de las truchas, el problema de los cazadores de vicuñas, sus ganas de hacer un lugar más confortable para sus amigos los doctores y los andinistas como nosotros. Su vida es un mundo de planes, proyectos y trabajo, durante unos pocos días compartimos con este gran tipo toda su humildad, su vida y sus tierras. "
Texto: Miguel F. Kvarta
florian@gram.com.ar
Los que hicieron posible estas vivencias: Ramiro Casas
Juan Pablo Mosconi
Glauco Muratti
Cristian Kvarta
Lisandro Arelovich
Diego Cancelo
Juan y Lucy Barbarich .