AGUJA POINCENOT

3002mts
Feb 03

Diego Ignacio Lara (CABA)
Miguel Florian Kvarta (GRAM)

Croquis de la zona

    Aguja ubicada en el cordón del Fitz Roy, pcia. de Santa Cruz, Argentina
Su nombre es en homenaje al joven alpinista francés Jacques Poincenot fallecido al intentar vadear el río Fitz Roy durante la expedición francesa del 52'.
    La ruta más común es la vía que comienza en la rampa Whillans, una estética línea de nieve que recorre la cara este en ascenso de norte a sur cubriendo los primeros 300m de desnivel. El acceso a la rampa propiamente dicha consiste en pasar las dos rimayas y luego el "embudo", que dependiendo de la temporada puede tratarse de una travesía sobre hielo cristal de unos 15mts y 60° de inclinación.
    La rampa propiamente dicha no presenta problemas pudiéndose escalarla cómodamente en piolet puñal, es un terreno de baja dificultad, aunque si algo expuesto. Luego de la misma se llega al hombro sorteando el largo más complicado de la vía que es un 5+ que puede estar mixto. Luego de este largo siguen otros 300m de desnivel hasta la cumbre en terreno relativamente facil rodeando por el lado oeste la aguja (pasos de 5to como máximo y que pueden ser mixtos).
    Los rapeles se realizan por una serie de diedros potentes que se conectan rapelando en travesía desde la cumbre directamente hacia el sur, no presentan problemas salvo tener en cuenta que al llegar a terreno "caminable" y a la altura aprox. de la cumbre de la aguja Saint Exupéry hay que empezar a irse para el Este puesto que si se pasa rapelando este lugar se cae en la pared sur de la Poincenot.
    Esta vía fue abierta por un equipo irlandés integrado por Don Whillans, Frank Cochrane, Tony Kavanagh, Clive Burland, Francis Beloe y George Narramore, de los cuales los dos primeros llegan a la cumbre en 1962. Pudimos conocer a Tony Kavanagh casualmente esta temporada y charlar con él sobre en que condiciones se escalaba en esa época.



El Fitz Roy y la aguja Poincenot a su izquierda.
La aguja reina
Texto: Florian Kvarta, florian@pemetiel.com.ar
Fotografías: Ramiro Casas, M.F.Kvarta

    Nos encontramos de nuevo en Paso Superior un atardecer memorable, un extraño viento sur, cambio de luna, presion 930 en Rio Blanco, noche hermosa, la altura que disminuye constantemente, mañana sera nuestro día. A eso de las 4 salimos de la cueva, en una hora y media cruzamos el glaciar, hacemos un poco de tiempo para esperar algo de luz y a las 7 am estamos ya al comienzo de la rampa, a las 9:30 ya estabamos en el final, entrándole a la chimenea de mixto/5+, íbamos como moto.
    Le entro a la chimenea con botas rígidas, a veces usaba grampones, piquetas, cintas, sopapas, etc; salí por arriba en el lugar equivocado esto nos demoró una hora, (hay que tratar de abandonar enseguida la chimenea por la izquierda). Dejamos la mochila en el hombro. Dia lindo pero empestándose sobre el Torre, dijimos "ya estamos en la cumbre, falta lo más fácil", era el mediodía creo. Seguimos con rígidas sin grampones, ensamble, se empesta, viento que a ratos es fuerte y nos envuelve en nieve, terreno fácil con resaltes de 5to con rígidas, artificial, rocas con verglass. Varias veces me dije "creo que no vamos a llegar a la cumbre", terreno muy trabado, faltarían unos 150mts para la cumbre, pesto intermitente que a veces deja sentir el sol y nos anima a seguir, se nos corta una de las cuerdas con una piedra, la otra estaba fea. Bajón anímico mal, igual le damos para adelante, seguimos escalando con una cuerda, sabemos que quizás nunca volveremos a hacer todo esto otra vez, la cumbre parece ser ahora ó nunca.
La Poincenot y la ruta seguida que sube en diagonal desde el Glaciar Superior, la rampa Whillans
    No llegábamos más, una cosa que debe ser una huevada con pédulas nos demora horas enteras, tratando de superar resaltes, buscando velocidad en un terreno muy trabado, muy abierto, de innumerables vías de ascenso, donde una sola cuerda tira demasiado, offwidth cortos llenos de nieve, las partes fáciles con verglass, todo con rígidas, un frío de la hostia traen las nubes más espesas, de vez en cuando parece que se viene el pesto mal, los mosquetones se pegan en la piel, nunca había visto congelarse todo en segundos, tenemos las cejas, las barbas blancas. Ultimo resalte imposible, estoy por decir basta, huevo a morir, en serio, huevo, mucho huevo, tratando de superar bloques incómodos de 3 ó 4 metros, la cumbre que se ve cerca, artificial en una fisura, sin ningún camalot 4 salgo poniendo un estribo en una mugrienta piedra empotrada, todo vale, me arrastro por la nieve, la cuerda no viene, grito, no se oye nada, 50m para la cumbre que ya esta ahí, huevo a morir de Diego que se asoma del resalte con un manotazo y ambos gritamos como enloquecidos "¡VAMOS CARAJO, VAMOS CARAJO!". Ensamblamos a 30mts porque no se escucha nada. Se instaló el pesto. Queremos llegar y irnos de una vez. Faltaba otro resalte, adherencia sobre hielo, ya no queremos más de esto, me arrastro como una babosa por un offwidth-dulffer-no se que carajo de 4mts de 5to hasta la cumbre misma, no veo nada, llega Diego, no hay emoción , ni felicidad, una palmada y abajo, me siento en el fondo de un profundo abismo, 30seg, 1 foto de la piedra de la cumbre, no dejo ni el escudito ni nada, hace un frío intenso, a rapelar por quien sabe donde, son las 18hs. La vía no se rapela por donde vinimos. Por suerte encontramos todos los rapeles, los famosos diedros, mejora el clima, no se traba ninguno, se hace de noche, hacemos las cosas bien, concentrados, despues de 16 rapeles llegamos al embudo, lo equipamos y a las 1 am, estamos afuera de la vía, todo rapelado con gran seguridad, festejamos.

Ya somos una cordada.

    Llegamos al Paso a las 2 am, nos mandamos un salamin y queso. Dos cuerdas nuevas no sirven más, falta un camalot 2, se debe haber quedado cuando se cortó la cuerda. Creo que fué el tarazcón de la Poincenot.

La parte facil nos demandó unas 5 horas, la tan temida rampa era nuestra casa, la llegué a querer mucho cuando vi que la alcanzábamos. Llegamos a la cumbre solo porque pusimos huevo como yo nunca en mi vida había puesto, había 100 razones para no seguir, pero seguimos, bajamos mas fuertes, más montañeros, mas hombres diría, por primera vez después de tres temporadas entendí lo que es escalar en la patagonia, el resto fue casi un juego.