AGUJA de la S

2335mts

Ene 02

Juan Pablo Mosconi
Miguel Florian Kvarta

Croquis de la zona

Aguja ubicada en el extremo Sur del cordón del Fitz Roy, pcia. de Santa Cruz, Argentina
Los primeros en hacer cumbre son Bernard Amy y tres compañeros en 1968 por la pared Este.
La ruta que seguimos es la llamada austríaca que comienza en un nevé a 50° de nieve dura y 250mts, para entrar en un espectacular diedro de muy buen granito de tal vez 5+. Se llega al col, un lugar para estar muy cómodos y se continúa por el filo noreste (hay variantes aquí) que tiene algunos pasos de 5+. A la cumbre propiamente dicha no es fácil acceder ya que si se rodea hacia el sur y luego al oeste restan desde la antecumbre unos 4mts de 6b/A1



Aguja de la S. La ruta comienza en el nevé triangular de la derecha.
Patagonia. Un paraíso con mal carácter
Texto: Juan Pablo Mosconi, jpmosconi@hotmail.com
Fotografías: M.F.Kvarta

   El 13 de enero partimos con Miguel, con nuestros 140 kilos de comida y fierros. Al día siguiente ya estamos en Chaltén y salimos para el campamento base Poincenot,( nos instalamos ahí porque se ven las agujas y es menos húmedo que Río blanco, el otro campamento base). El tiempo esta mejorando y decidimos hacer el primer intento yendo lo más livianos posibles, estaba haciendo calor, y el glaciar de los Tres esta pelado esto hace que hubiera varios resaltes rocosos, en los cuales se están poniendo cuerdas fijas.
   Luego de una agotadora jornada, llegamos a Paso Superior y ampliamos una cueva ya hecha. El tiempo sigue bueno y partimos para la rampa de la aguja Poincenot (vía irlandesa), son 350 mts de hielo, y otros 400 mts de roca, de los cuales hay dos largos delicados (que dependen mucho de la temporada). Llegamos a la rimaya y nos llenamos de dudas, estamos cansados, el hielo era una sopa, pensamos en la retirada...

   Nos establecemos en el campamento Poincenot, degustamos de la gastronomía baigo-rosarinense: guisitos, panqueques, ñoquis, pizzas etc.. y fuimos participes del famoso ocio patagónico. Adoramos al gran Dios barómetro y a sus santos: Santa lenticular y San viento del sur. Pero entendemos que las tormentas Patagónicas no tienen religión. A diferencia de otras montañas, hay que ser muy paciente con el buen tiempo...pero por ahora no esta dando muestras de su renombrada fama. Lo que cuenta es ser práctico, pero escalar unos graditos de más te vienen bien ya que escalas más rápido y esa es la clave para hacer cumbre y volver al campamento.

Juan Pablo en la rampa Whillans de la Poincenot, tercer largo.
Aguja Poincenot.


   Luego de unos días la presión comenzó a subir muy despacio y el cielo estaba despejado, salimos como moto (de la lengua autóctona) para arriba, llegamos a las cuevas, la fauna era variada e incluye bonjour, buon giorno, Hi y otras que no alcanzamos a entender. Nos levantamos a las 1:45 y salimos a las 3:10 para la rampa, el glaciar esta en malas condiciones y las grietas andan con hambre. Por suerte la noche es fría y en dos horas estamos en la primera rimaya, la entrada es una travesía por un embudo de hielo difícil de asegurar, de 70° y fue para nosotros la parte mas expuesta, que determina que a la vuelta hay que estar muy despierto y con resto físico.. Un descuido y el embudo succiona un ATC, Miguel va de primero y yo con la carga. La rampa no está en buenas condiciones ya que se había derretido mucho y a veces solo quedaba una capa muy fina de hielo sobre la roca, solo llevamos 3 tornillos y no hubiéramos necesitado más, ya que aseguramos sobre la roca. El día es alucinante, parece un verano de Frey??. Terminamos la rampa y nos quedan los dos largos de mixtos delicados, que por suerte solo tienen un poco de verglass. Son las 18:00hs y si seguíamos llegaríamos muy de noche y cansados al embudo.
   La pared esta llena de cuerdas fijas y viejos e inseguros rappeles (la mayoría rappela de noche y no ve los ya armados, también hay que tener en cuenta que son muchos rappeles y se gasta mucho cordín y equipo) limpiamos la pared, obteniendo algunos souvenirs, a las 22:30hs hacemos el último rappel , a la 1:00hs estamos en las cuevas y al otro día descansando en Poincenot.

En el nevé

   A los pocos días la presión comienza a subir y el campamento base se inquieta. Salimos ahora para la aguja de la "S", dormimos en la cueva de piedra un par de horas, asomamos la cabeza de la bolsa y vemos que esta neviscando, solo podemos aguantar un día mas ya que tenemos poca comida. Al otro día despertamos 1:45 y remontamos el pedrero que nos lleva al glaciar Río blanco, este esta en mejores condiciones que el glaciar Piedras blancas, llegando a la rimaya a las 6:00hs. Hago 5 largos de hielo de 50°, de buena calidad y muy disfrutables, aseguramos en la roca, no se pueden poner muchos seguros, pero tampoco es necesario. El paso más delicado es pasar la rimaya. Llegamos al diedro, dejamos el equipo de hielo, calzamos pédulas y arriba. El diedro parece bastante vertical, pero solo hay un pasito delicado que Miguel no tarda en superar. Salimos al filo (son 3 largos y chirola) y no puedo creer lo que estoy viendo, que regalo, debe ser el cerro más hermoso y soberbio de la tierra, al lado de él esta la Torre Egger que parece imposible ascender. Escalamos solo con un polar fino puesto. Seguimos por el diedro, 3 largos mas, luego uno de 3° grado y solo resta pegarle la vueltita, ya que nos separan 10 mts de la cumbre, de pasitos de 5 y A1 (calculo que debe ser un 6A+ en libre), toda la vía se puede asegurar muy bien.

En el collado

   La sonrisa nos pega contra las orejas, son las 4:45 hs del 30 de enero, en la cumbre entra solo uno, nos copamos sacando fotos y tratando de reconocer a los gigantes que nos rodean, que lugar... Nos quedan hacer 11 rappeles y ya estamos en la rimaya, (no se nos trabó ninguno, para que no digan..) son las 9:40 y prendemos nuestras linternas entrando el agotador pedrero, que nunca termina. Nos tiramos a dormir unas horas y volvemos a nuestro hogar, necesitados de comida y de un baño.
   Luego de unos días y ya con poco tiempo, vamos hasta el paso Marconi, a pegarle una miradita a los hielos continentales para ver si en un futuro se puede dar la vuelta, un lugar increíble, tan grande y aislado que te sentís insignificante.
    Tenemos que volver a las pagos de donde somos, pero nos vamos cargados de lugares, de gente y momentos que no olvidaremos. Estuvimos en el paraíso, y esperamos volver con mas amigos.


En el Paso Marconi