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por Glauco Muratti |
En estos tiempos el viaje a la Cordillera Blanca
es sencillo: buenos servicios de colectivo recorren en algunas
horas los 400 kilómetros de pavimento que separan Lima de Huaraz
y luego de trasponer el alto paso de Conococha, depositan al
turista en las poblaciones del departamento de Ancash,
diseminadas a lo largo del valle del río Santa, el mundialmente
conocido Callejón de Huaylas. Casi la mitad de los peruanos hablan alguno de
los dialectos quechuas, derivados de la antigua lengua de los
Incas. El Quechua, la segunda lengua del país, genera la mayor
parte de la toponimia en la sierra Peruana.
La cordillera Blanca es insólitamente estrecha
(20 kmts.) para quienes estamos habituados a la vastedad de
nuestra cordillera central. Las montañas de los Andes,
contrariamente a lo que ocurre por ejemplo en Europa, no se
encuentran al final de un camino o de un funicular. Normalmente
es necesario recorrer extensos valles, quebradas, que
pueden presentar incluso mas dificultades que el ascenso mismo.
La mayoría de los acercamientos comienza con un acercamiento en
vehiculo (normalmente convis saturadas de gente que
viaja incluso en el techo) por caminos difícilmente trazados que
serpentean entre pequeñas parcelas cultivadas con trigo, papas,
sorgo y muy diversas variedades de maiz. Seguridad: Es muy comun en
nuestro modo de vida, adoptar como propias las opiniones ajenas,
sin saberlo. En montañas muy concurridas parece imperar un
extraño dogma: No miro, no pienso, simplemente paso por
donde todos pasan... Pero esa conducta alientada, es muy peligrosa,
sobre cuando existen riesgos objetivos. Jamas se debe renunciar
al propio criterio montañes. Aunque de todos lados
"llueva" informacion, el andinista no debe perder su
espontaneidad. Debe ver, escuchar, sentir y oler por si mismo,
aunque otros hayan dicho otra cosa.
La región de Ancash (azul-celeste) es gobernada
por las montañas hermosas, la música de huaynos y los
cataclismos.
En estas cordilleras, los margenes de las
quebradas tiene pendientes tan fuertes que casi cualquier
deslizamiento masivo de hielo, roca o agua, termina
inevitablemente mil metros mas abajo, en el callejón de
huaylas y sus poblaciones.
Una combinación de factores como aludes y
deslizamientos ( huaycos ), inundaciones y sismos, potenciados
por las fuertes pendientes de estos andes
vertiginosos, provocan continuos estragos a las poblaciones
del valle del río Santa. El sismo del mediodía del 29 de mayo
de 1970 causo la muerte de unas cincuenta mil personas. Unos 15
minutos después del terremoto una parte del casquete superior
del Nevado Huascarán Norte se desprendió. La masa de agua,
hielo y piedra bajó a unos los 300 kmts. por hora y solo se
detuvo a 200 kilómetros, una hora mas tarde. En su camino había
sepultado la ciudad de Yungay y a sus 20.000 habitantes.
La laguna Parón y el Nevado Piramide Blanca al fondo
Las montañas de la puna (incluso en nuestras
provincias de Jujuy y Salta) estan pobladas desde tiempos
inmemoriales. Conviene de vez en cuando detenerse, desprenderse
de tanta soberbia y aprender un poco de esos verdaderos
montañeses que con casi nada sobreviven desde hace muchas
generaciones en este ambiente que a nosotros suele resultarnos
tan hostil.
Esas personas han sufrido desde hace siglos una
atroz explotacion e injusticia. Uno de los problemas de la
violencia en la alta sierra peruana ha sido la usurpacion de
tierras por parte de terratenientes y multinacionales. El ahogo
al que se sometió a esta gente sencilla y pacífica determino
levantamientos rurales que fueron invariablemente extinguidos por
las tropas del ejercito con la mas extrema violencia.
Solo a partir de la reforma agraria del General
Velazco Alvarado fue posible cierto progreso a los habitantes de
la zona, pero la lucha de las comunidades por la recuperacion de
las tierras usurpadas, relatada en los cantares de Manuel Scorza,
aun hoy continúa.
Casi todas las quebradas estan sembradas de
lagunas glaciares. Desde hace décadas se mantiene una estrecha
vigilancia sobre las lagunas generadas por el rápido retroceso
glaciar porque no solo son capaces de potenciar cualquier
deslizamiento sino que ellas mismas, contenidas por endeble
material morenitico, han originado mortíferos aluviones. En
algunas (Paron por ejemplo) se ha logrado bajar el nivel del agua
y el riesgo, pero en otras (Jancarurish, 1949, río turbio) no se
ha tenido tanta suerte y los ingenieros terminaron provocando
ellos el temido aluvión.
En las Quebradas, no solo las sendas están bien
marcadas sino que muestran la superposición de culturas que han
transitado estos valles. En ciertos lugares el terreno aparece
canalizado, o los senderos pavimentados, cosa que se atribuye
sosegadamente a Los Gentiles. Insolitamente, por sobre los 4.500, donde
nuestras montañas presentan solo pedregales, arenales o
glaciares, aquí se puede acampar en medio de los bosques, los quenoales,
arboles que tienen un aspecto parecido a los arrayanes y los
tabaquillos. En la cordillera Blanca la transición entre los
hielos y la vegetación es inusitadamente pequeña, en ciertos
lugares solo algunos cientos de metros separan los árboles de
las masas glaciares
Nevado Alpamayo
1997. Gervasio Fierro, Ramiro Casas, Diego Cancelo, Glauco Muratti. Nevado de Pisco, Nevado Artesonraju
1999. Esteban Juiz, Nicolas Cantini. Nevado Vallunaraju, Nevado Alpamayo, intento Artesonraju.
1999. Ramiro Casas, Glauco Muratti. Nevado Alpamayo.
2004. Miguel F. Kvarta, Nicolas Cantini. Nevado Tocllaraju, Intento Esfinge 10 largos de 14.
2005. Juan P. Gustafsson, Fernando Arranz. Nevado Chopicalqui.
2006. Miguel F. Kvarta, Nicolas Cantini. Nevado Ishinca, Intento Nevado Ranrapalca, Intentos Nevado Artesonraju, Intentos Esfinge 9 largos de 14